El maíz (Zea mays )
Es un cultivo de unos 7000 años de antigüedad, que
se cultivaba por las zonas de México y América central es uno de los
cereales más importante para consumo humano y animal se cultiva para
grano y para forrajes, lo cual es de mayor importancia a nivel mundial
ocupando el tercer lugar. Se adapta ampliamente a diversas condiciones
ecológicas edáficas. EEUU es uno de los países que se destaca por su alta
concentración en el cultivo de maíz, así como también es materia prima
básica del sector agro industrial (Tapia, 1983).
A nivel nacional, el maíz ocupa el primer lugar entre los granos básicos
cultivados y es un elemento en la dieta del nicaragüense, pudiéndose
consumir de diversa manera: Tortilla, atol, pozol, güirila, etc. Además,
contribuye la actividad pecuaria en la fabricación de alimento para animales
principalmente en el área avícola.
Al propagarse el cultivo del grano en el continente, el maíz llega a
convertirse en un elemento aglutinador, factor de transformación social. El
desarrollo e incremento de su producción permitió un rápido avance en la
organización socio económica.
También se atribuyó al maíz cualidades mágico-religiosas. Los hechiceros y
sacerdotes lo usaban en sus ritos y ceremonias, y el calendario.
El maíz es un cultivo exigente en agua, el riego más empleado últimamente
es el riego por aspersión. Para obtener una producción máxima, en periodo
de madurez exige entre 500 y 800 mm de agua, dependiendo del clima. Las
necesidades hídricas van variando a lo largo del cultivo y cuando las
plantas comienzan a crecer se requiere menos cantidad de agua pero sí
mantener una humedad constante.
El agua es un factor decisivo para el desarrollo de la planta. Para
determinar el manejo óptimo del agua de riego y maximizar el beneficio
económico se requiere conocer la respuesta productiva de un cultivo a la
aplicación del agua. Desde el punto de vista de la aplicación del agua de
riego reviste especial importancia el momento de aplicación debido a la
diferente sensibilidad de los cultivos al estrés hídrico en cada una de sus
distintas fases de desarrollo.
El déficit de agua durante el periodo de establecimiento en los cultivos
retrasa el desarrollo y produce una planta menos vigorosa.
Cuando tienen
3
lugar un déficit de agua durante el periodo vegetativo inicial, se produce
menos superficie foliar, lo que ocasiona una reducción de rendimiento.
El riego por aspersión surge, con la necesidad de regar nuevas superficies
que por características topográficas no podían ser regadas. Actualmente se
sabe la importancia de la utilización del riego en todos los países del
mundo, esto se debe a que gran superficie de la tierra se encuentra ubicada
en zona seca y semiseca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario